
Ring Ring Ring seis y media de la mañana, uf quien me mandará a mi. Como un zepellín en una pista de reactores me levanto, con la panza llena de la los dos días anteriores, nochebuena y navidad, dando tumbos por la habitación para encontrar la ropa de abrigo que dejé preparada el día anterior. Bueno, un desayunete esperando a Il Garamondo y listo. Y la verdad es que merece la pena levantarse temprano para encontrarse la sierra hasta atrás de nieve, aunque esta sea polvo y para recoger los 2 kilometros desde el aparcamiento de la Covatilla a las primeras cascadillas de Peña Negra tardes un hora.
Las cascadillas estaban medio formadas, les faltaba...